Seis razones por las que todo niño o niña debería aprender a tejer

Uno de los primeros recuerdos que tengo de niña es tejer con mi abuela. Ella era una mujer autodidacta que aprendió a coser y a tejer siendo muy joven. Recuerdo las tardes eternas en su casa haciendo y deshaciendo cadenetas mientras ella hacia tapices de macramé o remataba una manta de patchwork en la máquina de coser. Maquina, que por cierto, nunca me dejó usar y que paradójicamente me dejó en herencia.

Ella me enseñó paciencia, a reparar errores y a planificar los proyectos. Todas estas habilidades ahora sé que son muy valiosas, pero entonces solo pensaba que era divertido y a veces todo un reto. Porque aprender a coser (cuando hablo de coser me refiero casi a cualquier arte textil, así por generalizar) es una habilidad muy útil no solo por lo obvio. Practicar técnicas textiles como tejer o coser, al igual que cocinar o cambiar un enchufe, son habilidades que nos preparan para la vida adulta y que en la mayoría de los casos han desaparecido del curriculum escolar.

Es curiosos como de unos diez años a esta parte han proliferado los cursos de cocina, de tejido y de costura y se han popularizado entre una generación, los millennials que se especializó mucho en la escuela pero olvidaron enseñarles otras cosas útiles para la vida. Lo hemos leído aquí.

Vamos a hacer un repaso de los beneficios de esta práctica y de cómo podemos usar el textil como herramienta para aprender de una manera distinta en el aula.

1. Autonomía

Tejer es un medio perfecto para enseñar responsabilidad, la capacidad de enfocarse y seguir a través del proceso paso a pasp, persistencia (tejer requiere de tiempo y paciencia) e ingenio (desafiando a un niño a ser creativo con los materiales con los que tiene que trabajar, incluso si se trata de algunos trozos de hilo sobrante). Cualquier proyecto de tejido requiere planificación del proyecto y preparación, decidir qué tejer y de obtener las herramientas y la cantidad correcta de hilo .

2. Psicomotricidad 

Aprender a tejer desarrollando la coordinación mano-ojo y estimula el cerebro.

Manejando las agujas un niño que teje aprende a trabajar con destreza, mejorando sus habilidades motoras finas y su capacidad de concentración. Comenzamos enseñando como relacionarse con los materiales y poco a poco adquieren destrezas finas para aprender técnicas cada vez mas complicadas.

3. Lectura y Aprendizaje de Habilidades Matemáticas

Tejer estimula ambos lados del cerebro, algo que mejora la lectura y las matemáticas. Los niños que se familiarizan con los patrones de tejido están aprendiendo principios de ingeniería en una actividad cotidiana. ¿Cuánto hilo necesitas para hacer un proyecto? 

Contar puntadas , aumentos y disminuciones , medir el calibre con una muestra y registrar toda esta información en un diario de campo.

4. Habilidades de fabricación y reparación

Al enseñarle a un niño a tejer y areglar sus juguetes, ropa y accesorios, entienden el tiempo y el esfuerzo que se necesita para crearlos , y aprecia mejor el valor de las cosas. Con el tejido y la costura puede enseñarles cómo arreglar un agujero, reparar su jersey favorito o hacer algo completamente nuevo. Aprender el valor de los objetos es fundamental para entender la sostenibilidad y los valores de ecología y así enseñar a reducir la generación de residuos textiles.

Los niños tendrán un conjunto de habilidades que les permitirá reparar y mantenerlos en buenas condiciones sus juguetes y ropa favorita. Cuando se convierten en adultos, ya tienen esta habilidad adquirida para sus vidas cotidianas. ¿Quién sabe? Incluso podría convertirse en diseñadores o artistas.

5. Creatividad

Cuando las niñas hayan completado un proyecto de tejido, tendrán un recordatorio de su logro. Pueden exhibir sus juguetes y accesorios caseros a sus amigos o exhibirlos en sus habitaciones. 

Elegir materiales, colores, explorar formas y relacionarse con los objetos tejidos despiertan su creatividad y les muestra diversidad de posibilidades.

6. Cultura y Solidaridad

Aprender a trabajar en equipo, crear con sus manos y aprender el valor de los objetos alimentan la sororidad y la colaboración. 

La valoración y la recuperación de los trabajos artesanales es un conocimiento que les hace conscientes de su historia y su herencia cultural.

Enseñar tejido para apoyar a otros es una actividad muy extendida y los niños son especialmente permeables a este tipo de actividad. Empatía, solidaridad y creatividad son valores importantes para la formación de la infancia y convertirles en agentes del cambio.

Tejer para proyectos solidarios para abrigar, proteger o concienciar es un buen motivo para tejer. Proyectos como los de la Asociación de Labores Solidarias de la IAIA son ejemplo de proyectos solidarios apoyados en el trabajo colaborativo e intergeneracional a través del tejido.

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